El Astrófilo VIII



Noche sin estrellas: soy el guijarro
que rueda en el confín de las tinieblas,
la leve presencia que labra en palabras
el faro que advierte la densidad de tu piel.
He caminado la larga ausencia de tus ojos,
vanamente entretejo un ardid geométrico
que descifre la oculta luz de astros peregrinos.
Noche, eres insomnio, el cuervo que devora
mis pasos. Estás hecha de olvido, de espanto;
dónde queda la blanca luna y el infinito de estrellas,
dónde el aire tatuado de signos y de pupilas.
Me salvan la memoria, un antiguo mapa
y los dones de la tristeza: pulir en tu negro ámbito
un cristal donde fulgirá la efigie de mi poema.

(C) Wilson Pérez Uribe